
Al menos ahora - Nek
Nota personal:
Tengo que aprender a no tener siempre la razón.
Se que no soy conocedor de la sabiduría absoluta, pero no se diferenciar cuando tengo razón y cuando no. Al intentar ayudar a otras personas, les doy mi punto de vista, y digo como tienen que hacer las cosas, sin darme cuenta que puedo estar completamente equivocado. Hay veces que en algún tema no tengo las cosas claras, pero eso no es problema, pues en esos casos no insisto, incluso digo abiertamente que no se la respuesta. El problema es cuando visualizo algo y estoy convencido de ello, pues me convierto en la persona más terca del mundo. Estoy tan convencido de que esa es la vedad absoluta que quiero hacer ver a los demás cuan equivocados están, y no me doy cuenta que puedo ser yo el que este en el camino erróneo. Mi intención es buena, pero el resultado no. Lo que consigo es transmitir que no escucho, y posiblemente es así. No escucho, oigo lo que me dicen, pero no reflexiono lo suficiente sobre ello, con lo cual, no me da tiempo a des-convencerme, y sigo R que R. A medida que avanza la conversación, o cuando a pasado un tiempo, me doy cuenda de que no tenía razón, o que mi verdad no era la única, como es habitual en esta vida, pues son muchos los caminos que se pueden tomar para llegar a un mismo lugar.
Por otro lado, me gusta creer que puedo ayudar a alguien diciéndole lo que pienso. De hecho hay veces que lo consigo, y son momentos que merecen muchísimo la pena. Creo que en esta vida falta sinceridad. La gente es falsa y se guarda su opinión, incluso muchas veces se dicen cosas que no se piensan con tal de quedar bien, o con algún propósito concreto. De eso estoy orgulloso, de ser sincero. Pero, ¿hasta que punto es buena mi sinceridad? ¿Cuando paso de ser una persona sincera, a ser un burro al que le han vendado los ojos?
Esto es algo que no se. Quiero cambiar el mundo, en cierta manera soy como Don Quijote contra los molinos. Veo que la falsedad entre las personas es la gran culpable de los problemas de la gente, y por eso no quiero ser uno más de ellos. Con lo cual me lanzo a la batalla nombrándome a mi mismo caballero de la sinceridad, pensando que puedo derribar, aunque solo sea uno de los muchos gigantes que hay. Lanzo mis discursos, y en mitad de la batalla me ciego contra el enemigo que es la mentira, sin darme cuenta que lucho contra un molino, armado tan solo con mi verdad, y no con la realidad.
¿Como despertar a Don Quijote de su sueño? Estoy tan convencido de lo que pienso que si no lo digo es como si mintiese, u ocultase para mí, un tesoro que debe ser descubierto para la admiración de todos. Tal vez sea tan solo afán de protagonismo. No lo se, pero tengo claro que debo cambiar.
No dar mi opinión cuando no me la piden, y no insistir en algo en lo que no nos vamos a poner de acuerdo... ¿seré capaz?
1 comentarios:
EStoy de acuerdo completamente contigo... cuesta a veces tanto aceptar que uno no tiene la razón K:( cañón!... y dar la opinión personal a otro está mas caramba sabiendo que no estas de acuerdo con esa persona en fin... de eso tengo un largo historial. SAludos
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